Desde hace un par de décadas, los fabricantes lucimos cada vez más siglas junto a nuestras marcas. Las consideramos medallas a nuestra gestión industrial, certificaciones que garantizan que estamos haciendo cada vez mejor las cosas. Sabemos que debemos seguir mejorando, pero ISO 9000, ISO 14000 y OHSAS 18000 han sido nuestro aprendizaje. Te contamos esta evolución y nuestros planes para el futuro inmediato.

Hace algo más de veinte años que, en Europa en general y en España en particular, las mejores industrias comenzaron a gestionar con una metodología específica la calidad de sus productos y servicios. Bueno, los servicios vinieron luego porque se comenzó por los productos. De hecho, fueron las industrias más exigentes, con las automovilísticas a la cabeza, las que iniciaron una tendencia que consistía en implantar normativas internas para asegurar la calidad y posteriormente buscar en empresas externas las certificaciones oportunas. Así fue como centenares de empresas comenzaron a implantar las norma ISO-9000.

Cuando este proceso se inició, hace ya bastantes años, tener una certificación de este tipo permitía a cualquier fabricante distinguirse de sus competidores, demostrando ante sus clientes que podían contar de forma constante con productos de la calidad requerida. Arco obtuvo muy pronto la ISO-9001 (que es una variante con la que se asegura la calidad ya desde el proceso de diseño) logrando una interesante ventaja competitiva, aunque, como era de esperar, el resto de fabricantes del entorno se vio obligado a hacer eso mismo. De hecho, hoy prácticamente no hay una industria seria de cualquier sector que trabaje sin instrumentos de gestión de la calidad.

El siguiente escalón vino movido por la presión social y por una legislación cada vez más atenta al medio ambiente. El estándar internacional que se creó tomó el nombre de ISO-14000. Se publicó en 1996 y se diseñó de forma similar a las normas para la gestión de la calidad, aunque ahora poniendo el foco en lograr un objetivo diferente: reducir al mínimo el impacto en nuestro entorno. La obtención de esta nueva certificación fue un nuevo hecho clave en nuestra fábrica y, una vez más, volvimos a estar entre los pioneros. Y, lógicamente, sucedió que los fabricantes más concienciados se unieron a la tendencia. Hoy muchas marcas mantenemos esta certificación pero, lamentablemente, no todos nos han seguido en esta idea de proteger el medio ambiente y la ISO-14000 sigue faltando en bastantes industrias.

El tercer paso en la implantación de normativas internas es también el más reciente para nosotros. Este nos hizo mirar hacia el interior: hacia la salud y la seguridad de todas las personas que hacemos posible el funcionamiento de Válvulas Arco. Se trata de otra normativa que no solo se inspira en las anteriores sino que se integra perfectamente con ellas. Es la OHSAS 18000, de la que os hablamos aquí hace unas semanas, cuando la empresa certificadora confirmó nuestro buen hacer al respecto. Como en los casos anteriores, su implantación ha significado un esfuerzo que, estamos seguros, nos ayudará a limitar el número de accidentes y, con ellos, el número de horas perdidas. De nuevo estamos liderando la tendencia, a la espera de que más empresas se sumen a normativas de este tipo.

Esas tres certificaciones significan, por lo tanto, que trabajamos poniendo la calidad, la seguridad y el medio ambiente en nuestro objetivo. Han sido un aprendizaje largo pero muy provechoso que ahora nos permite ir más allá. Porque nuestro siguiente objetivo será abarcar todos los procesos (productivos y de gestión) de la empresa para lograr la calidad total. Pero de ello hablaremos en otro momento.

 

Remigio Rodríguez Jiménez
Director de Calidad, Seguridad y Medio Ambiente