Se mire por donde se mire, las válvulas termostáticas no deberían faltar en ninguna calefacción ya que ofrecen al usuario ahorro, confort y eficiencia energética. Todo simultáneamente y por poco dinero. Que los profesionales promovamos su uso es una cuestión de responsabilidad ambiental, pero también un modo de agregar valor a nuestros servicios.

En este momento en el que la eficiencia energética es un valor muy apreciado, las válvulas termostáticas se convierten en auténticas estrellas, pues permiten mantener cada una de las estancias de una casa a la temperatura deseada. Además, funcionan sin dispositivos eléctricos ni electrónicos, tienen un coste bajo, mantenimiento mínimo y larga vida útil.

Sus ventajas son muchas, pero su uso no está completamente extendido y, en este sentido, los profesionales tenemos una gran responsabilidad. Tanto en proyectos nuevos como en reparaciones y mejoras, tan propias de esta época del año, debemos ofrecer una información completa al usuario final para promover su uso.


Desde luego los argumentos son muchos y convincentes:

  • Confort en cada rincón de la casa. Permiten mantener cada una de las estancias a la temperatura adecuada en función de su uso: dormitorio, sala de estar, cocina, etc. Además ofrecen flexibilidad absoluta, muy importante teniendo en cuenta que los gustos familiares son variables y las necesidades evolucionan con el paso del tiempo.
  • Menos emisiones de CO2. Permiten aprovechar las aportaciones gratuitas y variables de calor: las que proceden del sol, de máquinas o de electrodomésticos. ¿Resultado? Nunca se va a consumir más combustible del necesario, por lo que se reduce la emisión de gases contaminantes.
  • Ahorro en la factura energética. Proporcionan ahorros importantes en la factura energética familiar. Algunos autores calculan este ahorro entre el 8% y el 20%. La Unión de Consumidores y Usuarios, que recomienda la instalación de estas válvulas, propone una cifra media de ahorro de un 15%. Nosotros hemos elaborado un modelo concreto para que puedas utilizarlo como ejemplo ante cualquier cliente final.

Desde 2007 y como resultado de la firma del protocolo de Kioto, la instalación de válvulas termostáticas es obligatoria. Aún así, mi opinión es que promover su uso es, ante todo, un ejercicio de responsabilidad con nuestro entorno. Además creo que, ofreciendo este tipo de propuestas al cliente final, agregamos valor a nuestro servicio, convirtiéndonos en asesores sobre materias que quedan fuera del ámbito del cliente final.

Vamos a mostrar un ejemplo para una vivienda en Madrid

 

Vivienda en edificio colectivo en Madrid con una potencia instalada de 12 kw-10320 Kcal/h en condiciones de máxima potencia AT 50 seg. en 442, con 10 radiadores y 2 toalleros y siguiendo un uso establecido en 8 h. de calefacción con la vivienda a 20ºC y el resto del día (16 horas a 16ºC) con:

 

Enero 322º día 15/15
Febrero 246º día 15/15
Marzo 208º día 15/15
Abril 123º día 15/15
Mayo 41º día 15/15
Noviembre 209º día 15/15
Diciembre 310º día 15/15

 

Que totalizan 1295 grados día 15/15 en los meses de más frío y 1555 grados día 15/15 en todo el año.

Se llega a la conclusión que el consumo de gas en calefacción para una vivienda de estas características está en torno a 1250 m3 con una energía consumida de 14.375 kw. hora

Si se  equipan los radiadores con válvulas termométricas los tratados de calefacción dan un ahorro del 10%, es decir un ahorro de 1437,50 KW.h; asignando un precio al KW.h del gas natural del 0,05 € kw.h más IVA 18% supone un ahorro económico de 84,78€ por año.

Por otra parte hay que añadir la ventaja que a mayor ahorro de energía menor emisión de CO2 y además la caldera también trabajará un 10% menos con lo que aumentará su duración, disminuyendo su desgaste y averías. Tan importante como todo esto, es el aumento del confort.

¿Estás de acuerdo conmigo?, ¿crees que debemos animar a los usuarios a incorporar válvulas termostáticas en sus instalaciones?

Javier Zaragozá
Departamento de marketing de Válvulas Arco